Luz de gas


“Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”
(Albert Camus)


Resulta curioso el modo en que nos solidarizamos con lo desconocido
. Nos gusta tomar partido en la polémica, señalar quiénes son los buenos y quiénes los malos. Sentimos que así obramos bien, pero lo único que hacemos es adular a nuestro ingenuo criterio -aún sin estrenar, envuelto en su papel de regalo-, haciéndole creer que tiene superpoderes: entre ellos, el de iluminar la realidad, sin necesidad de conocimiento previo.

Soberbia e ignorancia custodian nuestro universo de poses, figuritas de papel a imagen y semejanza de las demás ovejas blancas.

Conocemos la teoría, pero la práctica se nos resiste, requiere un esfuerzo que no compensa. Así, nos jactamos de ir a contracorriente, de luchar por un mundo mejor y más justo. El resto, quizá no, pero nosotros no nos dejamos manipular, ¿verdad? Nadie nos influye a la hora de escoger la música que escuchamos (distinguimos perfectamente la industria comercial de la alternativa, y por supuesto, la que nos gusta es la segunda; sabemos elegir); nosotros no vemos telebasura, sólo vemos series (cuanto más indies, mejor, claro); nos creemos las miles de imágenes que vemos a diario, porque encajan a la perfección en los moldes a medida que nos ha facilitado la milenaria y sabia mano inocente.

La grandeza de nuestro ego es tal, que nos impide ver más allá de sí mismo. Por eso, a la hora de la verdad, miramos hacia otro lado. Sin el amparo de la multitud, nos hacemos expertos en el arte de esquivar conciencia y solidaridad. A solas, el espíritu de lucha se encoge, deja de existir. Y si alguien, esa molesta oveja negra en forma de abuso cotidiano, osa abrirnos los ojos, no lo dudamos, buscaremos ayuda y la encontraremos. Entre todos hallaremos el modo de hacerle luz de gas.

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2 pensamientos en “Luz de gas

  1. Me parece buenísima la apertura de esta reflexión con una cita y la selección es tan ad hoc que pone los pelos de punta (¿no aprenderemos jamás?).
    No quisiera extenderme demasiado en un comentario pero es que justo el sábado pasado tuve una conversación muy interesante sobre lo molesto que les resulta el pensamiento crítico a quienes se consideran a sí mismos adalides de la causa 15-M.
    Como siempre, una entrada entupenda.

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