Canción imposible

Ayer, hablando con una amiga sobre un proyecto empresarial que le habían propuesto y al que inicialmente se había sumado, me comentaba que la idea empezaba a hacer aguas: se estaban realizando un montón de acciones, de cara a promocionar la iniciativa, pero sin ningún tipo de planificación, pues ni siquiera se había hecho el ejercicio de pararse a pensar en el público objetivo de sus servicios. Después de un año, el proyecto había encallado.

Reflexionando sobre ello, me parece oportuno recuperar una entrada que escribí para EspaciosBlog sobre la importancia de tener una adecuada estrategia de Comunicación, y contar con alguien que sepa implementarla, si realmente quieres hacer de tu idea una marca potencialmente rentable; que llegue más allá de tus amigos y conocidos.

 papel pautado

En un contexto en el que la iniciativa emprendedora está en plena eclosión, observo admirada la cantidad de organismos y entidades varias que te lo ponen fácil para convertir tu idea en un negocio. Una de las áreas de ayuda tiene que ver con el papeleo. En este caso, me refiero a la elaboración del denominado Plan de Empresa: ese documento indispensable para que la cosa arranque; el DNI que certifica que tu novedosa idea es más que eso: una realidad con visos de prosperar y generar algún valor a corto-medio plazo.

Pues bien, hace unas semanas, en el contexto de unas jornadas sobre emprendeduría, se me ocurrió preguntar si alguna de las entidades facilitadoras allí presentes, ofrecía también asesoría en materia de Comunicación Estratégica. La respuesta fue que sí, que el impreso del Plan de Empresa que ellos ayudaban a cumplimentar, ya tenía un apartado en el que se contemplaba “eso” del Plan de Marketing.

Así que, movida por la curiosidad, cuando llegué a casa, busqué un modelo estándar de Plan de Empresa y accedí al que facilita el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Respecto al Plan de Marketing y Comunicación, la herramienta habla de tener en cuenta varios aspectos:

  • Estrategia de precios
  • Política de ventas
  • Promoción y Publicidad
  • Canales de distribución
  • Servicio postventa y garantía

Pero, más allá de establecer las definiciones de cada punto, no dice mucho más. Y lo siento: sobre el terreno, con eso no basta. El plan de Comunicación es uno de los factores clave del éxito o fracaso de cualquier producto/marca o idea que pretendas rentabilizar.

Puedes tener la mejor idea del mundo y saber llevarla a cabo en forma de empresa, pero si no te tomas la molestia de contar con una estrategia de comunicación adecuada a las necesidades de tu proyecto, más pronto que tarde, éste languidecerá. 

El reparto de roles y una adecuada estimación de los recursos mínimos necesarios para que el proyecto pueda caminar es fundamental. Pero, independientemente de lo bien redactado que esté el Plan de Empresa, la realidad se encargará de echarlo por tierra una y mil veces.  Da igual la parte que asuma cada quien: sobre todo al principio, habrá que echar horas, como si no hubiera mañana; y convertirse en el hombre/mujer orquesta, asumiendo tareas que escapan a tus conocimiento y habilidades, sólo te llevará a descuidar las áreas en las que realmente eres competente y a perder de vista los objetivos empresariales o las razones por las cuales te embarcaste en el proyecto. 

Vale, lo habitual es que una pyme o una micropyme arranque, en la mayoría de los casos, con pocos (o menos pocos) recursos; y que lo mismo te toca hablar con los clientes, que alicatar el baño, arreglar enchufes y pintar el local. Pero la Comunicación de tu empresa no es un asunto menor, y descuidarlo o realizar acciones al tuntún, sin una mínima estrategia, puede salirte más caro de lo que imaginas.

Hacer ruido o comunicar con estrategia

Hombre Orquesta

El hombre orquesta y su canción

Pese al convencimiento del sector empresarial más conservador, de Comunicación NO todo el mundo sabe (ni tiene por qué saber).

Elaborar e implementar una estrategia de Comunicación no se resuelve en dos tardes, ni (como escuché perpleja, en esa misma jornada de emprendedores, de boca de un señor que vendía dominios Web) basta con dedicarle una hora a la semana.

Una cosa es Comunicar (que eso lo hacen hasta las piedras) y otra planificar una estrategia con unos objetivos, un plazo y unas acciones claras encaminadas a conseguirlos, y luego llevarla a cabo.

Cumplimentar unos apartados genéricos en un documento como el Plan de Empresa o abrir un perfil en todas las redes sociales habidas y por haber no supone tener un Plan de Comunicación. Hay que elegir con criterio los canales adecuados, nutrirlos a menudo con contenidos de calidad (los originales hay que crearlos y los compartidos hay que seleccionarlos y usarlos cuidadosamente) que supongan algún valor añadido para el usuario de tu marca o producto. Implica conocer y poner en práctica los mecanismos adecuados para que las acciones previstas se traduzcan, a corto o medio plazo, en un aumento de ventas, un mejor posicionamiento, la fidelización de tus clientes o cualquier otro resultado alcanzable en relación a la estrategia marcada.

Y eso, por mucho que alguien se empeñe, no se consigue a ratitos, entre jornada y jornada de diez horas o a última hora de uno de los muchos domingos que tendrás que trabajar, para sacar adelante tu proyecto.

Si, como pyme o micropyme recién estrenada no te puedes permitir contratar a nadie que gestione la Estrategia de Comunicación de tu iniciativa, existen otras posibilidades de cubrir esa necesidad sin que ello te suponga un desembolso económico, como por ejemplo el trueque empresarial. El intercambio de servicios profesionales, además de abaratar costes es una buena manera de hacer networking y por tanto aumentar las posibilidades de llegar a un mayor número de clientes potenciales.

Una empresa viene a ser como una especie de orquesta. Necesita rodearse de músicos que ejecuten su parte en coordinación con el resto del equipo y bajo la batuta adecuada.  La melodía resultante es la canción que escucharán tus clientes, lo que oyen de ti, el modo en que Comunicas. No hay canción que pueda sonar bien, sin una partitura previa y con los músicos tocando indistintamente y a la vez cualquier instrumento, aunque no sepan cómo. Sonido, salir saldrá, pero no será música, sino ruido. 

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Un pensamiento en “Canción imposible

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