Mi perfil bueno

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Hace ya 13 años que me licencié en Periodismo. Desde entonces (en realidad, desde antes incluso de concluir mis estudios), siempre he trabajado en el ámbito de la Comunicación y, en ese contexto, jamás me han servido de nada las materias que incluía el plan de estudios.

No me parece tanto una cuestión de haber estudiado en una facultad mejor o peor; sencillamente, la realidad laboral relacionada con el periodismo no tenía ni tiene nada que ver con los contenidos que veíamos en clase.

Durante estos años, para acceder a un empleo, daba igual cuánto supieras realmente sobre la profesión; cumplías con el requisito de estar licenciado y, de demostrar si valías o no, ya se encargaría la experiencia y el modo en que resolvieras los distintos retos que te fueras encontrando.

Llegó la CRISIS y con ella el momento de pararse a pensar en qué punto profesional me encontraba y hacia dónde quería/debía/podía seguir. Y los tres verbos: querer, deber y poder, se las traen, a la hora de elaborar un plan de acción.

Las cosas del ‘Querer’: es muy bonito sentir que puedes hacer lo que quieras, pero para eso, primero has de saber qué quieres, y eso, amigos, no es tan sencillo como parece. En mi caso, que además soy pura dispersión (los lunes tengo un objetivo, los miércoles otro y el domingo vuelvo a empezar), esta dificultad se acentúa.

El ‘Deber’ te llama: parece que entrevés adónde quieres encaminar tus pasos, pero después de años de vocaciones y talento silenciados por la inercia del “trabajar de lo que has estudiado”, retomar esas actividades con las que sientes que estás jugando, más que trabajando, da mucho vértigo y requiere tiempo (y a veces, dinero). Por mucho talento que tengas, para ser bueno en algo necesitas entrenarlo, mimarlo, y aún así nadie te libra del fantasma de la mediocridad: “Vale, tiro por aquí, pero… ¿y si no soy buena?”. Y empiezas a agobiarte, porque el tiempo pasa y no ves resultados, así que te dices: “Bien, dejémonos de sueños y pamplinas y centrémonos en las opciones reales de empleo que tengo, en base a mi experiencia y mi formación”. Y ahí está el ‘Deber’, llamándote para que no te conviertas en una oveja descarriada y vuelvas a tu estatus de empleada “como Dios manda”.

Deber no es ‘Poder’: revisadas las opciones de reengancharte por el camino marcado; analizas lo que traes de casa y lo que te falta para adaptar tu perfil a las necesidades del mercado. Te reciclas, te pones al día como puedes, pero, aunque tengas un máster de lo tuyo y 20 ‘cursillos’ que giran en torno a tu actividad profesional, te das cuenta de que te faltan manos. En un año, no puedes convertirte en un Community Manager con tres de experiencia para una o varias marcas; ser experto en SEO; tener soltura en diversos programas de diseño gráfico; dos idiomas (que manejes siquiera el tuyo sin faltas de ortografía, es lo de menos, eso no importa) y… podría seguir, pero creo que todos sabéis a qué me refiero.

Llegados a este punto, no queda otra que volver al principio y seguir trabajando en el ‘Querer’; olvidarse de las buenas notas de la facultad, que te hacían sentir importante y te daban la certeza de que estabas preparada para comerte el mundo, al salir de allí; olvidarse de alcanzar el ‘perfil bueno’; ése tan absurdo e inabarcable que se pide en buena parte las ofertas de empleo, pero que a la postre, las empresas ni quieren ni necesitan; olvidarse de lo malo conocido y centrarse en lo nuevo por conocer, aunque haya que inventarlo. 

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4 pensamientos en “Mi perfil bueno

  1. Susana una vez más tocas puntos muy interesantes y me gusta mucho como acabas ¡inventar! yo creo que lo principal es darse permiso para visualizar otras opciones de vida, las que nos gustan, las que nos hacen felices…pero te diría que antes, bajo mi experiencia, no estará de más , dentro de las Cosas del Querer, deshacerse de muchos apegos que nos limitan…a creencias, a cosas materiales, ¡a personas incluso! Yo creo que solo así podremos recomenzar y empezar a ver nuevos horizontes…
    Un beso y gracias por traernos estas temáticas que necesitamos tener muy presentes!

    • Hola Ange.
      Tienes razón en destacar la importancia de darnos permiso para salir de esa jaula que nos hemos creado. El desapego es necesario, pero conseguirlo lleva muuucha energía. Estamos en ello, jeje. Gracias por comentar y compartir. Un besín
      Enviado desde mi BlackBerry de Yoigo

  2. Hola Susana.
    Difícil reto el de las cosas del querer, sobre todo porque el “Deber te llama” y te puede condenar si decides hacer “lo que toca”. ¿Lo que toca? En la vida no hay reglas escritas, cada uno deberíamos escribir las nuestras a partir de nuestros valores más profundos.
    Yo llevo algo más de un año EXPLORANDO las cosas del querer, investigando, descubriendo, arriesgando, encontrando lo que me llena de energía.
    Eso sí, con equilibrio de tener lo básico cubierto (ya lo decía Maslow) porque hay que comer, cobijarse y sentirse cuidado por tu tribu.

    • Hola Nacho.
      Gracias por comentar y compartir tu reflexión al respecto. La pirámide de Maslow es un factor clave, y además creo que se ha incrementado. La inseguridad puede paralizarnos tanto o más que otras carencias. La palabra clave, es “sentirse”, ya sea cuidado, preparado, adecuado..

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