El Planeta Imaginario

Mi planeta (imaginario).

Mi planeta (imaginario).

Hace unos días empecé (aún no lo he terminado, por causa chula de fuerza mayor 😉 ‘La tele que me parió’, de Pepe Colubi (muchísimas gracias por los libros, Pepe. Aún sin proponértelo, me hiciste un regalo de cumple particularmente prestoso). El libro, que recomiendo al igual que casi cualquier cosa que haya parido este hombre, repasa la historia de nuestra caja lista, bajo el prisma gloriosamente disperso del autor. Los capítulos del texto se estructuran en torno a los distintos formatos y productos televisivos que consumimos los españolitos de hoy y de siempre.

En primera instancia, Colubi aborda los programas infantiles (Pepe: has de saber que aún esquivo la separación entre baldosas, a costa de algún que otro choque incómodo con adultos de manual. Esto es, nacieron como adultos, con sus gafas y su libro de instrucciones. Mejor para ellos). La recopilación resulta mágica, despierta recuerdos dormidos, palabras y frases que has integrado en tu vida diaria y que de pronto, encuentran la cueva de la que salieron. También te sirve para concluir y comprender, resignada y humildemente, lo poco genuina que eres, en lo que a tu acervo verbal se refiere.

El caso es que al final del primer bloque y, a sabiendas de que un libro es un libro y no la enciclopedia universal, eché en falta un programa (nada) infantil, que a mí me marcó especialmente: ‘El Planeta Imaginario’.  Creo que tengo algo de Flip, que viaja por el espacio encerrada, sin saberlo, en un televisor (personaje interpretado por Teresa Soler), porque en cierto modo, fue la primera mujer a la que quise parecerme (después de mamá, claro). Era una chica independiente y recibía unas visitas en su universo particular, de lo más interesantes.

Recuerdo especialmente el personaje de Morgan, el vampiro de libros. Con él, ser un chupatintas adquiría una dimensión de superpoder, en vez de la clásica connotación negativa. Años más tarde y ante la cara de incomprensión de mi entorno fan del Sardiano y exitoso Crónicas Marcianas, yo me desgañitaba diciendo que el friki Galindo era Morgan, aquel siniestro y a la vez entrañable vampiro de libros. Bueno, a fin de cuentas, en ambos territorios interpretaba a un personaje extraterrestre.

De ‘El Planeta Imaginario’ molaba todo. Molaba entonces, pero sobre todo ahora, cuando una es consciente del buen trabajo que hacían Miquel Obiols y el resto de la troupe. Ahora entiendo que me despertaron las ganas de ‘El Principito’, de Verne, de cuestionarme la filosofía Disney y hasta de acercarme un poco a lo prohibido sin la pegatina de “Si osas hacer esto, arderás en el infierno. O, en el mejor (peor) de los casos vivirás en un indolente y absurdo limbo”.

En fin, todo lo que diga a mayores, sobra. Os dejo dos cosas: la música de cabecera y un trozo de programa titulado ‘La isla de los cuadrados mágicos’. De nada.


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2 pensamientos en “El Planeta Imaginario

  1. Jajajajaja me has dejado con las ganas de leerlo, sin duda pero una vez más me doy cuenta de que ¡te acuerdas de muchas cosas! A veces me pregunto…¿pero dónde tengo yo esos recuerdos? En fin, que mil gracias por la recomendación ¡un beso bien apretao! 😉

    • Jajajaja. Ange, la memoria selectiva para asuntos sin importancia es mi superpoder. Tendré que usarlo!! Un beso enorme. Y que sepas que sigo aplicando todo lo que me enseñaste en nuestro reducto Llerena. 😉

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