Dentro del espejo

Serie Walking Shadow. Ilustración de Jason Ratliff.

Walking Shadow (Series). Ilustración de Jason Ratliff.

Somos, cuando ocupamos nuestro lugar en el universo de los otros. Ahí radica la magia de la Comunicación.

Eres el collage resultante de lo que me cuentas (consciente de tu mensaje o no), sumado a lo que yo me cuento de ti.

Nos desarrollamos a través de los demás, por eso resulta tan importante saber compartir y transmitir lo que traemos, lo que nos otorga valor, por encima de cualquier circunstancia.

El otro, el de enfrente, es nuestro espejo; una vidriera por la que se cuelan luces y sombras; la visión de una mirada propia y ajena, a la vez.

A veces, somos los más guapos: sobre todo para el espejo de casa, el del hall, el que nos besa en el ego, justo antes de salir por la puerta, en forma de buenas palabras por parte de aquellos que nos quieren.

Nuestro baño dorado se desvanece pronto. En la parada del bus, a solo unos metros, asoma una maraña de reflejos, hologramas hechos de retales, que proyectan nuestros miedos y temores, convirtiéndonos (guardando las distancias) en el Travis Bickle de ‘Taxi Driver: ‘You talking to me?’

La vida se nos presenta como un laberinto de espejos por el que caminamos, a veces a ciegas. Con algo de suerte y muchas ganas de ver más allá, la experiencia nos proporciona los pares de gafas necesarios para ir avanzando, a costa de algún encontronazo, algunos cristales rotos; cierta miopía incurable.

Es así como tejemos nuestra red; las conexiones que alimentan nuestros pasos y el suelo por el que los andamos.

Los cristales de colores; ese mosaico que pegamos con tiempo, aprendizaje y confianza demostrada, constituye nuestra medida, la que nos da la talla; el reflejo que nos viste, dentro del propio espejo. 

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4 pensamientos en “Dentro del espejo

  1. Un suspiro, eso es lo que me ha provocado este post y ha sido una sensación agradable.

    Me ha gustado aunque si te diré que, a veces, el espejo del hall nos hace gordos y entonces se pasan días chungos. Pero tampoco está mal darle de hostias al ego, pa que no crezca demasiado que luego se lo cree y va de sobrao.

    Besitos Susana! 🙂

  2. ¡Cada día mejor! Léerte es cada vez más vivificante.
    Por mi parte, tras varios pares de gafas rotos y múltiples tropiezos producto de decenas de dióptrias, al menos he llegado a mejorar mi astigmatismo. Ahora puedo pasear por ese laberinto de espejos sin ver borroso, con mucha más confianza y un cierto grado de satisfactoria madurez. Me enfrento y disfruto de lo que se me muestra en los espejos que aparecen en mi camino, ¿será que me estoy haciendo mayor?

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