Paracaídas

Paracaídas

El paracaídas solo se abre si tiras de la anilla…

Hoy, han pasado por mis ojos dos post que me han hecho reflexionar de nuevo sobre la importancia del ‘para qué’. Uno de los textos es de Andrés Pérez Ortega y el otro de David Gómez Claveras. Ambos, abordando distintos aspectos (Estrategias de Marca Personal y SEO), apuntan algo, en apariencia muy obvio, pero a lo que nos cuesta enfrentarnos: ninguna fórmula mágica que se presente en forma de decálogo o listado de herramientas puede solucionar un problema o alcanzar unos objetivos que ni siquiera nos hemos tomado la molestia en conocer o establecer.

Yo misma compartía un pensamiento a este respecto, hablando de Marketing de Contenidos en este post.

Esperamos que la solución a nuestros problemas o necesidades venga de fuera. Si hay que pagar, se paga. Cualquier cosa, con tal de no afrontar nuestra responsabilidad o implicación en el asunto. Así, luego nos pasa lo que nos pasa, que acabamos comprando un laxante para mitigar el dolor de cabeza. Y nos quedamos tan anchos, pensando que hemos hecho lo que debíamos: comprar un remedio. Si no funciona, es culpa del sistema.

Hay empresas donde se contrata a consultores externos que solucionen sus problemas de Comunicación Interna, sin siquiera haberse molestado en escuchar a sus departamentos y a quienes los integran; personas en situación de desempleo que se apuntan a cursos, con la idea de que tienen que salir de allí con un empleo (de los que, por cierto, ya no existen) en mano, sin haber reflexionado mínimamente sobre sus trayectoria y expectativas… y podría seguir.

Queremos fórmulas, no tanto para solucionar el problema o para alcanzar determinados objetivos, sino para eludir nuestra responsabilidad en el asunto. Hablamos de lo mal que está todo, nos quejamos de la falta de recursos… Nos sentimos atados, sin margen de maniobra; nos falta poder. Pero lo rechazamos constantemente. Cada vez que delegamos en otro la responsabilidad de pensar en nuestro ‘para qué’, nos hacemos más pequeños.

Por más herramientas que tengas a tu alcance, por mucho dinero de que dispongas para invertir en asesores, el ejercicio de saber en qué punto estás y a qué punto quieres llegar te corresponde hacerlo a ti. Es el paso previo indispensable para poder elegir los puntos de apoyo, las ayudas externas, lo que te sirve y lo que no.

Tener claro tu ‘para qué’ es el mejor paracaídas posible. Porque, recibida la instrucción sobre cómo saltar; vestido para la ocasión y subido a la avioneta, una vez en el aire, quien debe saber cuándo y cómo tirar de la anilla para que se abra eres tú. 

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4 pensamientos en “Paracaídas

  1. Hola Susana. Muy interesante tu post, y totalmente de acuerdo contigo. Cuando coges la responsabilidad de tu vida, es como asomarse a un acantilado. Te entra mucho vértigo, pero allí abajo, a lo lejos, ves un cartel luminoso que pone “LIBERTAD”, y es ese cartel el que realmente te impulsa a seguir.

    Hace poco oí una frase que me encantó y que puede enlazar.

    ” Si no cumples tus sueños, habrá otro que te contrate para conseguir los suyos”.

    Un abrazo

    Antonio

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