La cosa perdida

Cubierta de 'La Cosa Perdida', de Shaun Tan.

Cubierta de ‘La Cosa Perdida’, de Shaun Tan.

A veces, las cosas importantes nos pasan desapercibidas. Reservamos nuestra mirada para el suelo, donde el paisaje está controlado. Y, si una de esas cosas importantes hace suficiente ruido o brilla lo bastante como para sacarnos del monotónico gris, en vez de abrazarla, prestarle atención, la apartamos al cajón de las cosas que interrumpen, las cosas que molestan. Supongo que nos lo parecen, porque nos obligan a salir de nuestra confortable burbuja; a hacernos preguntas incómodas que nos conducen a respuestas aún más incómodas.

Comparto esta idea a partir de un álbum ilustrado que descubrí, por casualidad hace unos días: ‘La cosa perdida’, de Shaun Tan. Siempre me ha atraído el mundo de la ilustración, creo que es todo un arte conceptualizar en trazos, más o menos complejos, ideas que otros necesitamos contar en palabras. En el caso del álbum ilustrado, ambos elementos, texto y trazo, se complementan formando un todo muy especial. Y precisamente en un magnífico taller de ‘Estructura Narrativa en el Álbum Ilustrado’, organizado por Las Tres Brujas de la librería ‘El Bosque de la Maga Colibrí’ e impartido por una de ellas, Olalla Hernández, fue donde me encontré con ‘La Cosa Perdida’.

¿Sabes esa gente que parece estar en armonía con todo lo que hace? Sí, me refiero a esas personas que transmiten serenidad, coherencia consigo mismas y con su entorno, sean cuales sean sus circunstancias. Pues creo que su estado es obra de las interrupciones, de haberse dejado importunar por ese reclamo interno que invita a salir del zoo en el que nos desenvolvemos la mayor parte del tiempo; ese lugar donde nuestra ingenuidad da crédito a la ley absoluta de las jaulas, donde cada barrote marca una separación entre lo que está bien y lo que está mal.

Esa gente, la que se deja interrumpir, es la que impide que lo importante se pierda; la que recoge su colección de rarezas y les da sentido, haciendo que los demás también queramos buscar ese espacio donde encontrar nuestras cosas perdidas. Tengo suerte, conozco a una de esas personas.

‘Con el tiempo, encontramos el lugar perfecto.
Un rincón de una pequeña calle anónima.
Es un sitio que nunca sabrías que existía, de no haberte parado a buscarlo’

‘La Cosa Perdida’, Shaun Tan.

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4 pensamientos en “La cosa perdida

  1. Qué belleza y ternura…ya lo sabes pero te lo digo ¡me encanta! Y después de verla pienso y ¿si una siente que es una cosa perdida ? ¿cómo sabe dónde llevar al que no lo está? Igual vivo un poco el mundo al revés 😀 Gracias por estas perlas ¡un beso bien grande y lleno de colores!

    • Hola Ange! El corto es un aperitivo, si tienes ocasión, hazte con un ejemplar del álbum. Las ilustraciones te proporcionan un viaje increíble a ese universo tan extraño y familiar a la vez.
      A veces, incluso perdidos, resultamos una guía, luz para el camino de los otros. Gracias a ti, sol.
      Un beso

  2. Querida amiga,
    Leí “La cosa perdida” allá por el año 2006. Me encantó la forma en que presenta una historia tierna, sincera y distinta en un universo distópico (propio de “Un mundo feliz”, “Fahrenheit 451” e, incluso, “Nosotros”). Un rayito de esperanza que aparece entre las continuas volutas de humo que inundan toda la atmósfera del álbum.

    Siempre lo vi como un canto a los diferentes, a los inadaptados que no encajan, a los muchos Pete que pululan por el mundo recibiendo postales de sus amigos coleccionistas de tapones de botellas.

    Sin embargo, tu visión me ha abierto nuevas perspectivas; puntos de vista que tienen que ver con las personas, con los individuos que pasan por la vida de cada uno y el efecto que producen en nuestra propia existencia. Una existencia acomodada, “segura”, confiable, pero, hasta cierto punto, tan distópica como la de los habitantes del mundo que pinta Shaun Tan. He descubierto en los personajes de este álbum a los Momo que luchan contra la tiranía de los hombres grises, ladrones de tiempo.
    Comparto hasta la última coma de tu magnífico texto, solo querría añadir un par de cosas:

    A.- En mi opinión, si no levantamos la cabeza de nuestro suelo, contemplamos lo que nos rodea y salimos de nuestra “rutinotonía” en brazos de alguno de estos coleccionistas de rarezas, corremos el riesgo de que, como le sucedió a Gigi Cicerone, dejemos de poder contar cuentos porque se nos acaba la imaginación. Y,

    3.- ¡Cómo me gustaría ser, algún día, uno de esos coleccionistas!

    Coleccionablemente tuyo
    Óscar Napoleón

    • Óscar Napoleón, cada una de tus aportaciones resulta ser un gratificante post complementario. Quizá, si lees de nuevo ‘La cosa perdida’, siete años después de tu primer encuentro con el álbum, encuentres incluso una tercera perspectiva, la tuya con un montón de experiencias y conocimiento añadidos.
      Estoy convencida de que atesoras una increíble colección de rarezas encontradas, compartibles, generosas, como tus comentarios en este blog.
      Gracias por ser parte de esto.
      Un beso.

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