Aprobado general

aulauniversidad

El aprobado general nos vuelve invisibles.

Nos pasamos la vida, buscando aprobación. Empezando por la de los padres, nuestro núcleo afectivo inmediato; luego, la de compañeros de clase y amigos; también de nuestros profesores; más adelante, la de quienes componen nuestro entorno laboral; por supuesto, la de nuestra pareja, nuestros hijos, si los tenemos… Saltamos de casilla, en casilla, haciendo equilibrios para no salirnos de sus bordes imaginarios; a veces, nos paramos, presas de la inseguridad que nos produce el miedo al suspenso, a saltar y perder pie (Nos imagino como Chinos Cudeiros en serie, sorteando el agua para llegar a la siguiente zamburguesa en nuestro absurdo universo de Humor Amarillo).

Salvando las distancias, queremos encajar, construir un mundo a nuestra medida, pero se nos olvida lo básico: conocer nuestras proporciones. El largo, el ancho, son fáciles de tallar, pero el resto del mapa, nuestro territorio emocional, con su particular egografía nos es, a menudo, un lugar virgen, terreno por conquistar.

Y es así como surgen los conflictos, porque una cosa es ignorarnos y otra, bien distinta, no existir. Lo que somos nos acompaña, como el monstruo oculto bajo la cama, donde no queremos mirar. Para cuando lo hacemos, hemos perdido vista; no entendemos nuestra letra pequeña, cuyas cláusulas se imponen en forma de galimatías; carteles en un alfabeto imposible, que en vez de guiarnos nos desorientan.

Quizá pueda parecer una moda, una pose New Age, pero creo que la auténtica libertad (una basada en la elección consecuente, que va más allá de la recompensa inmediata o del ‘hago lo que me da la gana’), sólo puede asentarse sobre una sólida base de autoconocimiento.  Fomentar, facilitar herramientas para que podamos identificar quiénes somos, qué queremos, desde bien temprano, tendría como resultado una sociedad mejor, armada de personas responsables, conscientes de su valor indispensable y único para dar sentido a la vida propia, en un contexto común, sin que sus pasos estén marcados por la culpa, el miedo al fracaso o la no aceptación.

El aprobado general, ese lugar mediocre, donde habitamos una existencia anónima, puede parecer perfecto, pero rebosa contaminación; respirar su aire nos enferma, nos vuelve ciegos e invisibles.

Anuncios

11 pensamientos en “Aprobado general

  1. Algunas veces te superas a ti misma… Este post me ha encantado, sobre todo el momento en el que hablas de no caer en la pose faacil. Estupendo! (pido perdoon porque estoy con teclado americano y no tengo tildes ni signo de abrir exclamacioon)

  2. Querida individualidad,

    Para un argentino como yo el autoconocimiento es una tarea superada. La cuestión clave es la que tu planteas con ese acierto que te caracteriza. Aún a pesar de conocer las medidas propias e incluso, si me apuras, de aceptarlas como tal, nos empeñamos en encajar.

    La presión que nos rodea es tan brutal que nos deforma, nos modela, nos quiebra, para que podamos encajar en lo esperado, en lo normal. Tristemente, esa presión no saca de nosotros el diamante que llevamos dentro sino que nos iguala, nos anula y nos dispersa entre una masa de anónimos autómatas sin color (has de disculpar esta nueva vuelta a los universos distópicos que tanto me gustan).

    Debemos conocer nuestras propias medidas, aceptar nuestras propias medidas y jugar con esas cartas en el entorno que nos ha tocado vivir.

    Muerte a la tiranía del que dirán. Librémonos de las vergüenzas; mostremos lo que somos; defendamos lo que somos; compartamos lo que somos y hagamoslo crecer. Solo
    así seremos libres, solo así seremos mejores.

    Egográficamente tuyo,
    Óscar Napoleón

    • Óscar Napoleón,
      Gracias por acercarte y compartir tu reflexión (elaborada, pensada, hecha con mimo y mar de fondo; así la siento yo).
      Hoy, tus palabras se me asemejan a una arenga, un canto a la acción, a la lucha por la ¿autoconquista?
      Creo que el sentido de la individualidad como valor es, justamente, poder encontrar nuestro sitio en el universo de los otros; de ahí que me resulte tan necesario incorporar en nuestra rutina esa práctica de sabernos, conocernos bien, para poder entender y apreciar la diferencia en los demás.
      Libres, mejores… Nosotros.
      Un beso intercontinental 😉
      Susana

  3. ¡Ay querida! La verdad es que en la mayoría de los casos es tan frustrante sentir que desde el desconocimiento de nuestro interior todo se dificulta tanto…pero ¿sabes una cosa? ese proceso de descubrir es maravilloso y ¡siempre, siempre merece la pena! Este texto tuyo me recordó un vídeo que yo había compartido hace tiempo en el blog: http://chocolatebailable.wordpress.com/2009/06/25/de-lo-que-eres-y-lo-que-das/ y cuando pienso que todos estamos en la misma situación soy capaz de relacionarme mejor con el mundo…
    Un besote bien apretao!

    • ¡Hola Ange! Si identificamos la necesidad de conocernos mejor, creo que ya hemos dado un paso importante. La pena es que eso suceda, cuando nuestra capacidad para desgranar nuestro código interior, está ya mermada por las sacudidas y el conflicto vital. Viene a ser algo así como aprender un idioma. Los peques tienen la capacidad de aprendizaje intacta; luego, de adultos, se puede (y se debe), pero cuesta más.
      Gracias por tus palabras y los contenidos que compartes, siempre enriquecedores. Un beso apretao, apretao 😉

  4. Wow! Genial Susana, y el símil de las zamburguesas, he de reconocer, me ha tocado en la patata. De salto en salto, y cuando se hundía… sentías la decepción de no ser lo que el mundo quería, sin preocuparte de qué querías tú…
    Diría “Amén”, pero la iglesia se merecería otro post aparte ¿no?
    Felicidades por el blog, y el artículo, no sé si es la primera vez que comento, pero te tengo en mis blogs de referencia. Un saludo

    • Jajajaja! Gracias, Quique. Dudé en usar como símil lo de las zamburguesas (me parecía un tanto arriesgado ;)), pero sabiendo que te ha llegado, está sobradamente justificada la elección.
      También te leo, te fiché gracias a Ange, y reconozco que solo con el ‘Peor para el sol’, ya me tenías ganada.
      Un abrazo.
      Nos leemos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s