Increíbles

Syndrome, el malo de 'Los Increíbles'

Syndrome, el malo de ‘Los Increíbles’

Una herramienta indispensable en la Comunicación Corporativa, ya sea Online u Offline es la generación de contenidos. En realidad, yo diría que es LA HERRAMIENTA. Porque al final, el contenido, se presente de un modo u otro, es el elemento de conexión con aquellas personas ante las que te interesa hacerte visible y entablar conversación. Esto es, interactuar con el usuario y ganarte su confianza, de manera que a corto, medio, largo plazo, esa ‘charla’ derive en acción productiva para ambas partes.

La generación de contenidos, planificada o no, es el mensaje, lo que tengo como empresa o proyecto para presentarme ante el mundo, decirle en qué puedo serle útil y convencerle de ello.  

Por eso, no deja de sorprenderme la inoperancia con que muchas entidades (en suma, personas), elaboran el contenido que nutre su puesta en escena.

No se trata de sacar los colores a nadie; para empezar, porque en esto de las relaciones interpersonales (que son la base de la Comunicación) el dogma sobra; no hay bien o mal, ni fórmulas que garanticen el éxito de ninguna estrategia.

Pero, a juzgar por la multitud de mensajes corporativos que nos inundan a diario, salta a la vista -y también al oído, al cerebro y al corazón- que muy pocos emisores se toman la molestia de conocer al destinatario, de manera que el mensaje se elabore pensando en sus necesidades y no en el ego del propio emisor.

No hace falta ir a buscar ejemplos. Tenemos nuestros muros de Facebook, TL de Twitter, bandejas de entrada… repletos de mensajes abrumadores, casi agresivos, que buscan imponer, más que convencer o mostrar.

¿Quieres convencerme de lo bueno que eres y la falta que me haces? No me digas que eres increíble, demuéstramelo. De lo contrario, puede que te crea.

 Increíble, según la RAE.

1. adj. Que no puede creerse.

2. adj. Muy difícil de creer.
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¿Amigos?

‘Amistad’, según la RAE: Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
Ejemplo gráfico de 'amistad'

Ejemplo gráfico de lo que viene siendo la ‘amistad’, de toda la vida.

Hace unos días, comentaba con mi amiga Ángela (en la foto, la de la derecha), al hilo del aluvión de morralla felicitadora navideña, el absurdo al que estamos reduciendo una herramienta tan potente como la Comunicación Social Media. Nos quejamos del ruido social y de lo difícil que resulta acceder a contenido útil, original y de calidad, pero generamos mucho de ese bullicio molesto e incoherente.

En su día, creé mi perfil de Facebook de manera experimental y me convencí de que era un canal de comunicación sencillo de controlar y gestionar (ingenua de mí). A fin de cuentas, era una cuenta personal, en la que yo decidía lo que compartía y con quién. Cinco años después, tengo unos 90 ¿amigos? (que en comparación con otros usuarios es una cifra insignificante, lo sé); la mayoría, fruto de la interacción con personas que se desenvuelven profesionalmente en el ámbito de las RRSS y de otras circunstancias puntuales (formación, desempeño laboral…) a partir de la cual se generan grupos de trabajo.

No suelo enviar solicitudes de amistad. Me resulta violento, si lo que me une al solicitado es poco/nada o, sencillamente espero conseguir de nuestra reciente y al mismo tiempo profunda amistad que le de al ‘Me gusta’/’Compartir’ a todo lo que se mueva en mi Fanpage. El caso es que no todo el mundo lo entiende así, y ese trasiego de solicitudes a la brava ha convertido mi perfil ‘feisbukero’ en una especie de usuario Frankenstein, donde confluyen grados de relación y contenido muy dispares entre sí.

Bueno, en realidad creo que el propio Facebook ha devenido en una red que poco o nada tiene que ver con su ‘amistoso’ planteamiento inicial. Al final, las redes sociales son empresas e implementan o absorben aquello que funciona bien en su competencia. Cada vez se parecen más unas a otras; algo que, a mi entender, las desvirtúa y les resta utilidad.

Creo que lo estamos haciendo mal; asumo la parte que me toca: tan absurdo es enviar solicitudes de amistad a personas que no conoces, como aceptarlas. Y también creo que tras ese comportamiento incoherente subyace, por un lado, la idea de que más es mejor, y por otro, el exceso de buenrollismo cínico que convierte el uso de redes sociales en una batalla por conseguir ‘Amigos’ ‘Fans’ ‘Me gustas’, ‘RTs’, ‘Repins’ o ‘Recórcholis’, relegando la Comunicación Social Media a una especie de Todo a Cien.

Supongo que hacer un uso realmente productivo, respetuoso y coherente de las RRSS exige tiempo y no produce resultados inmediatos sobre las estadísticas y los egos, pero temo que esa forma de utilizar y consumir el contenido social, sea el oxígeno que infle el globo hasta hacerlo estallar.

 

Estamos en el aire

Mi nueva Web: Tráfico de Emociones

Mi nueva criatura: Tráfico de Emociones

Es año nuevo, toca hacer recuento; reescribir ese plan que ni siquiera recordamos haber hecho. 

Al fijar la vista, con ánimo corrector, aparecen los borrones. Salidas de margen y torceduras llenan las hojas de ese cuaderno que estrenamos con la intención de escribir recto, con buena caligrafía; algo que solo nos dura las primeas líneas de cada página. Luego, los dedos enferman de pereza terminal y nos hacemos adictos a la desidia, las prisas, los atajos y otros opiáceos.

El tiempo, con sus trazos fantasma nos explica que este aquí y este ahora, lo hemos construido nosotros, a base de urgencia por alcanzar la nada y de autojustificación.

Y no es porque hoy sea hoy, pero me he cansado de ponerme excusas y este 1 de enero, que ya casi toca su fin, marca un principio, un parto singular: se trata de una criatura pequeña, algo dispersa; en eso nos parecemos. Pero un hijo es un hijo, hay que quererlo así.   

Hoy, tras muchos años como idea sin rumbo y unos meses de proyecto en gestación, esa moneda que paseaba confiada entre los nudillos del prestidigitador, está a punto de ir más allá y traspasar el umbral del truco conocido.

Si hace un año despedía 2012 con la sensación amarga de quien ve esfumarse todas sus certezas, comienzo 2014 nerviosa, ilusionada, convencida de que ahora toca saltar, aunque no sea capaz de ver la red bajo mis pies.

Se acabaron los ensayos. Basta de retoques. Sí, hay fallos de guión, vestuario, escenografía… Pero éste que hoy nace es un organismo vivo, imperfecto, susceptible de cambio. Es hora de subir el telón, encender el micro, pasar al ‘on’. Bienvenidos a Tráfico de EmocionesEstamos en el aire.