LinkedIn, los nuevos empleos, los aniversarios de trabajo y el traje nuevo del Emperador

Ilustración de Alba Domingo, para el cuento de 'El traje nuevo del emperador'

Ilustración de Alba Domingo, para el cuento de ‘El traje nuevo del emperador’.

Éste podría ser el título de la próxima peli de Almodóvar, una especie de secuela de ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’, pero con las redes sociales virtuales como telón de fondo. Será que estoy algo empachada de tanto gurú, de tanta farsa disfrazada de santo remedio y tanto castillo en el aire, y por eso quiero rebelarme un poco; plantarle cara a esta especie de dictadura del Social Media a la que nos hemos sometido voluntariamente, quizá creyendo que así podríamos hacerle photoshop a nuestra realidad.

Creo que lo hemos entendido mal. Si algo bueno tienen las redes sociales es que nos dan la oportunidad de sacar pecho con nuestras fortalezas; rompen la barrera emocional, nos permiten mostrar lo que somos, eso que, habitualmente no sabemos o no tenemos oportunidad de enseñar, y también mejorar a partir de las conexiones con otras personas o entidades; claro, eso no se consigue de un día para otro, conlleva un trabajo personal de exploración, autoconocimiento, búsqueda, aprendizaje, constancia…  En definitiva, valores y actitudes necesarias para casi cualquier logro, tanto en la vida online como en la vida offline.

Todas las redes sociales en las que habilitamos un usuario personal hablan de nosotros, tanto si las alimentamos, como si no. La clave es, precisamente, el alimento. En el caso de las redes sociales profesionales y más concretamente en el caso de LinkedIn, la aplicación, que supuestamente es una plataforma orientada al networking y a generar una red de contactos a partir de la cual posicionarnos en un determinado sector profesional, ha derivado en una colección de perfiles de postureo que deslegitiman completamente el sentido con el que se presenta la red.

¿Qué es LinkedIn? Así se define la propia red social.

¿Qué es LinkedIn? Así se define la propia red social.

¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Los últimos cambios incorporados a la plataforma potencian esa forma de entender LinkedIn como un escaparate de lo que no somos o no hacemos. Aunque no sé si estos cambios vienen promovidos por el uso que le damos los usuarios a esta red o viceversa, los usuarios la utilizamos según nos sugiere la aplicación.

De un tiempo a esta parte, observo que muchas de las notificaciones de LinkedIn están relacionadas con nuevos empleos o aniversarios de trabajo; número de visitas al perfil, número de veces que la gente visualiza o recomienda lo que yo comparto, información sobre la eficacia del perfil…  No sé, me parece que hay un empeño excesivo en aparentar, en crear una imagen profesional artificial, a costa de seguir obviando lo que sí podemos ofrecer, aquello que tiene que ver con uno mismo y con sus auténticas competencias.

Palabras raras, cargos imposibles, nuevas fotos de perfil que no se parecen  en nada a la persona que hay detrás, tropecientos contactos, recomendaciones sin fundamento, calificación de eminencia sobre la eficacia del perfil…  Y todos contentos, sintiéndonos menos desnudos, por alabar en rebaño el traje nuevo del emperador.

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6 pensamientos en “LinkedIn, los nuevos empleos, los aniversarios de trabajo y el traje nuevo del Emperador

  1. Hola, Susana,
    La verdad es que el tema de las Redes Sociales, y en particular el caso que nos ocupa con LinkedIn, dan muchísimo que hablar. Prácticamente son unas recién llegadas, y creo que aún no hemos captado la idea, no sabemos usarlas de manera responsable y coherente (en muchos casos)
    Las Redes Sociales son un vehículo fundamental para transmitir nuestra Marca Personal. Pero esto es algo que lleva un trabajo previo más profundo. A partir de ahí, en LinkedIn y otras redes te puedes encontrar profesionales con una imagen bien trabajada y coherente con lo que de verdad aportan, y otros tantos que son puro postureo, incoherente y contradictorio consigo mismo, lo cual se convierte, a mi parecer, en contraproducente para ell@s.

    • Hola, José Luis. Antes que nada, muchas gracias por tu tiempo, por leer la entrada y comentarla. Estoy de acuerdo contigo, hay ejemplos de profesionales que han sabido reflejar de un modo coherente y honesto su marca personal en las redes sociales de las que son usuarios. A partir de ahí, cada uno elige (en cierta medida) cómo construye sus redes, con quién quiere conectarse. Como todo, exige tiempo y una buena dosis de autoconocimiento y sentido común. Gracias de nuevo. Un saludo.
      Susana

  2. Gran artículo Susana!!!, me encanta leerlos, reconozco que paso del Linkedin, y no puedo opinar de él, y me ha gustado leer post porque no sé lo que dirá el linkedin sobre ti, pero linke “lolín” dice que escribes que da gusto, enhorabuena, muchas gracias!!!!

  3. Hola Susana.
    Las actualizaciones de Linkedin las puedes configurar y personalizar (hasta cierto punto) a tu gusto para ver/no ver lo que te interesa.
    A mi me parece una estrategia clara de Linkedin, la de mostrar cada vez más actualizaciones (aunque sean absurdas como un aniversario de trabajo) con la intención de que los usuarios tengan un muro más dinámico y así siempre tengan algo que leer o curiosear. En ese sentido parece que se acerca a FB. Yo limito las actualizaciones que veo pues no es lo que me interesa especialmente.
    Eso en cuanto a la herramienta. En cuanto a los usuarios, está claro que hay un cierto postureo, me “encanta” especialmente el de los cargos y palabras en inglés: CEO (de tu propia empresa de 1 empleado) y cosas así.

    Un saludo.

    • Hola Nacho. Muchas gracias por pasarte y comentar! Ya sabes que suelo usar la ironía para llamar la atención, en este caso, sobre aspectos que a mi parecer, ayudan poco a los usuarios que quieren potenciar su marca personal o a crearse una red de contactos que realmente sirva para algo más que para incrementar el contador de visitas. Ejemplos como el del CEO de tu propia empresa unipersonal hay a patadas, y creo que utilizándolas de ese modo, desvirtuamos el sentido de redes como LinkedIn. Cuando vale todo, acaba por no valer nada, ¿no crees? Un abrazo,
      Susana

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