Creatividad y desarrollo social

La creatividad como agente de cambio.

La creatividad como agente de cambio.

Estos días ha estado por aquí Charles Landry, en el marco de su segunda visita para comprobar el índice creativo dela ciudad de Gijón.

En ese trajín de itinerarios, encuentros y conversaciones… nos dejó -a quienes tuvimos la suerte de poder escucharle e intercambiar con él algunas de nuestras opiniones- un puñado de pistas sobre cómo desenmarañar ese hilo clave con el que tejer un modelo de desarrollo adaptado a la realidad 3.0: una economía basada en la cultura y la creatividad eficiente.

Pienso que no es un problema de mentalidad; las ideas, el combustible para el cambio están ahí. Somos muchas las personas que entendemos, bien por convicción, bien por imposición de la realidad (el sistema antiguo no nos sirve, al menos no a la mayoría) que para crecer debemos utilizar y potenciar otro tipo de competencias, más allá de tener una formación superior y no salirse del camino marcado. Pero falta acción y compromiso por parte de aquellos quienes, bajo el paraguas de la gestión, aún se aferran a un modelo caduco y desgastado.

La creatividad ha dejado de ser eso que usaban los que optaban por dedicarse al arte y otras ocupaciones accesorias, para convertirse en una herramienta de supervivencia.

De eso precisamente hablaremos esta tarde en la jornada: ‘La creatividad como agente de cambio’, en el marco de las actividades de la iniciativa Gijón Creativo.

Los queráis asistir, podréis hacerlo a partir de las 19:00 en el local de LabRevolución (C/San Antonio, 13, Gijón).

¡Os esperamos!

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Marketing Social de Contenidos

MkSocialContenidos

Fuera de la burbuja de la Comunicación Social Media, a muchas personas de mi entorno les cuesta entender a qué me dedico. Explicar en qué consiste el Marketing Social de Contenidos no es especialmente difícil, pero todo lo que no suene a rentabilidad a corto plazo, continúa generando confusión y desconfianza. Y claro, hablar de solidez corporativa, de generar conversación o valor añadido a través de la creación y difusión de contenidos que toquen el corazón del usuario y no directamente su bolsillo, no ayuda mucho a derribar ese muro de escepticismo popular.

En general, se sigue viendo el Marketing y la Comunicación, más como un elemento accesorio, que como un factor clave en el posicionamiento y la rentabilidad de cualquier marca (incluida la propia, la marca personal). De ahí que, habitualmente, cuando las cosas van mal en una empresa o entidad este departamento es de los primeros es irse al traste.

Esto, por suerte y gracias al empeño de muchos profesionales por dignificar y poner en valor la importancia de contar con una adecuada estrategia de Comunicación, está cambiando. Se va entendiendo que gestionar bien la relación de una marca con los usuarios quizá no genere beneficios a corto plazo, pero puede evitar importantes pérdidas -sobre todo en términos de imagen y reputación- que se traducirán, sin duda, en un menoscabo económico.

En un mercado como el actual, donde un producto tan básico y aparentemente sencillo de comercializar como la leche cuenta con una docena de variedades y más del doble de marcas que la ofertan, no cabe pensar en métodos tradicionales de publicidad, donde bastaba con decirle al consumidor lo bueno que era nuestro producto para que lo comprase.

Los mercados son conversaciones y para que éstas sean rentables –tanto para las marcas como para los consumidores- hace falta escuchar, en vez de imponer. Esa escucha activa es el germen del valor añadido de un producto o servicio; de ahí nacen las mejoras o modificaciones que me permitan algo más que tener un éxito de ventas puntual.

Hoy día, las personas (en función de su capacidad adquisitiva, claro está) tenemos acceso a cualquier tipo de artículo; nuestra elección por una u otra marca no es casual. Los atributos intangibles, esos que tienen que ver con los valores personales, el estilo de vida, gustos, experiencias, nivel cultural… son los que pueden diferenciar nuestro producto de la competencia, hacer que sea el elegido. Y el mejor modo de transmitirlo es sembrando el mensaje adecuado, ese capaz de llegar a nuestro cliente y hacerse visible en medio de la vorágine de ruido digital con que otros le bombardean.

A eso es a lo que me dedico, a crear contenido de valor para conectar a las marcas adecuadas con las personas adecuadas, en función de los objetivos de unas y las necesidades, demandas y deseos de otras.

The Goyo Jiménez Experience

El pasado domingo pude disfrutar en el centro cultural Niemeyer de un rato increíble, a cargo del reverendo Goyo Jiménez. Su espectáculo ‘En verdad os digo’ es toda una experiencia (casi religiosa). Al menos, para mí lo fue. Pagando solo 20 euros, obtuve risa por valor de 25 o más; una importante dosis de reflexión y la sensación de que en ese escenario había un demiurgo que aglutinaba en su discurso los pensares y sentires cotidianos de todos los allí presentes y les incitaba a cambiarlos o al menos, a ser conscientes de ellos.

Quizá por tratarse de un espectáculo de humor, un monólogo (un tío, un taburete y un micro), pueda pensarse que no hay nada detrás, que basta con tener gracia para reunir un montón de tópicos cañís y soltarlos a bailar como monos en el escenario. Pero lo cierto es que salí del Niemeyer con ganas de escribir un post para contar las verdades del barquero y poner el show como ejemplo de buena estrategia de marca y comunicación social.

He asistido a otros espectáculos humorísticos, donde, a pesar de la profesionalidad del artísta de turno, se notaba que iba un poco a cumplir; ceñirse al guión, soltar su texto y cobrar. Y eso no es malo o al menos no reprochable, pero te deja una sensación mercenaria, cierta decepción por no encontrar en el actor la complicidad que despertó en ti al verle por la tele o en cualquier otro contexto.

Una de las claves para que algo funcione –llámalo producto, mensaje, servicio, monólogo…-  es conectar con el grupo de personas que han manifestado interés en lo que traes.  Si tú o tu mensaje sois lo bastante buenos como para que alguien quiera pagar por escucharlo, tienes hecha la mitad del camino. Les has convencido de abrir el sobre, pero eso no basta, ahora tienes que lograr que lean la carta hasta el final y conseguir que tu mensaje les mueva a la acción. En este caso, la acción puede ser el boca a boca, lograr que la gente recomiende a otros tu espectáculo; despertar conciencias, evidenciando con la ironía lo mucho que nos gusta culpar a otros, con tal de no asumir las consecuencias de nuestra dejadez o sencillamente que salgan de allí convencidos de que la próxima vez que tengan ocasión, volverán a pagar por verte actuar.

¿Y eso cómo se consigue? Pues con una fórmula siempre igual y siempre distinta, según quién la prepare.

En el caso de Goyo Jiménez no escatimó ingredientes:

  • PERSONALIZACIÓN DEL MENSAJE: Guiños acertados y muy bien traídos sobre la ciudad y la región en la que estaba representando su show (en este caso Avilés-Asturias).
  • CONOCIMIENTO DEL TARGET Y ESCUCHA ACTIVA: Interacción con el público, generando complicidad, sonrisa, risa y carcajada. 
  • ADAPTABILIDAD Y COHERENCIA: Gags con varias lecturas, de manera que la risa fácil desembocaba en reflexión e incluso cierto ejercicio de autoconocimiento como individuo y como sociedad.
  • VALOR AÑADIDO: Implicación personal. Realmente transmitía disfrutar con el show; mantener el ritmo y la atención de la audiencia durante dos horas largas, con una pausa de tan solo diez minutos me parece bastante meritorio. 
  • SEGUIMIENTO DE TU ESTRATEGIA: Aprovechar el descanso para echar un ojo a las redes sociales y ver cómo está siendo acogida la función. 

No sé si Goyo Jiménez escribe sus monólogos ni si alguien gestiona su presencia en redes sociales u otros medios de comunicación, pero en el escenario demostró saber más de comunicación y de Marketing experiencial que muchas marcas o espectáculos con recursos suficientes como para que la butaca te dé masajes en los pies, mientras oyes cantar al Rey León de turno. Amén a la verdad (esto último lo entenderás, si vas ver el show ‘En verdad os digo’ 😛  )

Vengo a dejarte el currículum

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Candidatos recién salidos de ‘El pueblo de los malditos’

Durante los últimos dos días se ha celebrado en Gijón el XIII Foro de Empleo organizado por la Universidad de Oviedo.

Allí estuvo – y yo con ellas 😉 -, por segundo año, LabRevolución. Por el stand de Lab desfilaron unas cuantas personas, con propósitos y actitudes diversas. Me alegró comprobar que, con respecto a la pasada edición, el ambiente, al menos el que yo percibí, había cambiado a mejor. Establecimiento de contactos, inquietudes, ganas de ir un paso más allá y mejorar las herramientas para labrarse un buen camino profesional se dieron cita en este encuentro.

Pero todavía hubo gente, sobre todo personas jóvenes, recién licenciadas o a punto de hacerlo, que llegaban y decían: “Vengo a dejarte el currículum”. ¡Hala! Ahí te va y que te preste. Y lo decían con tal convicción, que a su lado, Iñigo Montoya, parecía una gatito asustado.

El tránsito de cuerpos sin rumbo fijo, haciendo paradas en las que soltar dos o tres hojas de papel con su foto de la orla escaneada, me produjo escalofríos. En algunos momentos, llegué a sentirme espectadora invisible de un remake de ‘El pueblo de los malditos’, con el recinto Ferial Luis Adaro como telón de fondo.

No sé en qué parte de nuestra formación dejamos de lado aspectos tan básicos como el sentido común o pensar un poquito antes de actuar. Llámame rara, pero creo que lo mínimo que puedes hacer en un evento de estas características es informarte previamente de a qué se dedican las empresas participantes y a partir de ahí delimitar el grado de interés que pueden tener para ti o tú para ellas.

Una vez hecha esa criba, llegas, te presentas y explicas brevemente qué has hecho hasta ahora y qué crees que puedes aportar en una empresa como la suya. Y entonces, como mínimo escuchas la réplica de la persona que tienes delante y, si es caso, dejas tu CV. No sé, es un poner.

Incluso si vas sin un objetivo muy claro y solo quieres sondear el ambiente, es necesario conocer previamente un poco lo que se cuece, ¿no crees?

No se trata de acusar a nadie ni de hacer una crítica sin más. Pero me doy cuenta de que muchos de nuestros jóvenes y no tan jóvenes continúan depositando en manos ajenas su propio destino. Como si pasear tres horas por un recinto ferial dejando el mismo currículum en 40 empresas de diversos sectores fuese algo que mereciese premio.

Supongo que de tanto oír y decir ‘Estate quieto’, al final el mensaje ha prendido. Y ahí permanecemos, quietecitos, parados en la orilla, como si por sentir el agua fría bajo los pies estuviésemos listos para nadar.

Cambio de planes

Time to plan

¿Tienes plan para el cambio de planes?

Soy la primera que despotrica de aquellos profesionales de la Comunicación que descuidan su imagen de marca, haciendo gala del refrán En casa del herrero, cuchillo de palo. Me molesta ver páginas Web corporativas con un montón de iconos sociales vacíos o sin actualizar, o con blogs, cuyo último post data del Pleistoceno.

Pues bien, es hora de entonar el mea culpa y hacer un ejercicio de transigencia con mis colegas de profesión y por qué no, también conmigo misma. Últimamente publico un post  cada quince días y actualizo mis redes sociales con cuentagotas. Y no es pereza, dejadez o falta de conciencia sobre lo importante que es mantener al día esa proyección de lo que hago y lo que soy. Es, sencillamente, que el esfuerzo previo empieza a dar su fruto, lo que significa que atender los trabajos y encargos que van saliendo, no me deja mucho margen para mantener el blog, mis perfiles sociales y la Web tan al día como quisiera.

No es que no se pueda. Pero he caído en un error de bulto: falta de planificación. Este pasado mes de abril se me han juntado varios encargos: la elaboración de los contenidos de un curso de Marketing Directo para Dicampus; impartir tres talleres de Comunicación Organizacional, a instancias de LabRevolución; arrancar el espacio Web de La Villana y poner en orden los contenidos para que la Web de este increíble alojamiento rural vea la luz muy prontito.

Y no, el problema no es que se junten los encargos (eso, en todo caso, es una bendición), sino el exceso de confianza, mezclado con una pizca de soberbia y unas gotitas de ignorancia. A veces, nos sabemos tan bien la teoría, que olvidamos que su única misión es sernos útil a la hora de ponerla en práctica. Ninguna imagen corporativa, marca personal o acción de Marketing funciona si no forma parte de un todo, de un plan que soporte imprevistos y mantenga su consistencia en momentos delicados o de cambio.

En materia de contenidos, trabajar al día tiene sus recompensas: te permite ser más fresco, espontáneo, aprovechar los sucesos de tu entorno para ofrecer mensajes creativos y de actualidad; pero ay, qué bien viene tener algunas letras de conserva en la despensa para esos días en los que ni tu cabeza ni las 24 horas del día dan para más.

Planificar adecuadamente un calendario de publicaciones es básico en cualquier estrategia, ya no solo de contenidos, sino de Comunicación. Así que aquí estoy, cogiendo aire y aplicándome el cuento: la profesionalidad empieza por uno mismo.