San Juan enciende los nuevos proyectos

La noche de San Juan siempre me ha resultado particularmente especial. Me gusta todo lo que rodea a esta cita. Es un símbolo de renovación. El inicio del verano enciende la sensación de nuevos sueños por estrenar y compartir. Trae luz a proyectos que estaban en sombra y apaga los espejismos.

Uno de esos proyectos que alumbra al fin este solsticio de verano es el espacio Web que he creado para Manuel y Maruja, el alma de las Casinas Rurales de San Martín de Villanueva, en Trevías (Valdés).

Hoy, en la noche más corta, te dan la bienvenida:

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El contenido es el ROI

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No me canso de defender el valor de una buena estrategia de contenidos para una marca, una empresa, un producto… llámalo como quieras. Es el contenido el que da significado a lo que ofreces, el que da pie a que interactúen – contigo y entre sí – las personas a las que les sirve lo que traes. Y en definitiva, si está bien planteado, la mayor fuente de rentabilidad para tu negocio.

Comunicar algo y hacerlo de manera eficaz y útil para todas las personas implicadas en ese proceso es la mejor gasolina para generar resultados positivos que te permitan posicionarte y crecer.

Pero, si bien es cierto que el Marketing de Contenidos forma parte indiscutible del éxito de un proyecto, también lo es que medir esa rentabilidad y traducirla en resultados o cifras económicas concretas resulta difícil de plasmar sobre el papel; sobre todo en el corto plazo, que es como trabajan la mayoría de las empresas a la hora de evaluar el beneficio de sus acciones de Comunicación.

Existen un montón de herramientas y métricas con las que analizar la el recorrido de un simple tuit, un post, un comentario…: cuántas veces se ha compartido, desde dónde, si ha generado alguna respuesta, nuevos seguidores o número de usuarios que han dejado de seguirte a partir de ese comentario… Otra cosa es averiguar su trascendencia, conocer para qué ha servido (si es que ha servido para algo) nuestra inversión y cómo medir su retorno.

El ROI o retorno de inversión es un elemento clave. La finalidad de cualquier actividad comercial es que sea rentable, pero independientemente de que los beneficios de tu estrategia de contenidos se puedan medir al peso, en euros o en engagement, lo que está claro es que sin contenido no hay ROI.  Y es que el Marketing de contenidos va mucho más allá de tener presencia en redes sociales.

Las ventas no se cierran solas, el posicionamiento no se logra por obra y gracia del espíritu santo. Una conversación, una tarjeta de visita, la recomendación de un conocido, la simple descripción en tu Web -o cualquier soporte corporativo- del producto o servicio que ofreces… Todo eso es contenido y tiene mucho que ver en la sostenibilidad económica de tu proyecto a corto, medio y largo plazo.

Contar con una buena estrategia de contenidos, que sea coherente y cuente con la difusión adecuada no es un simple complemento a tener en cuenta, cuando las cosas nos van bien. Puede que la rentabilidad de tu inversión en contenidos sea difícil de establecer, pero lo cierto es que el contenido es, en esencia, el ROI.

 

 

Visionarios

Visionarios

El domingo por la noche es mi momento de tele. Anteayer me enganchó especialmente el programa de Salvados, dedicado a la ley de Transparencia. Como periodista que trabajó durante 4 años en el lado oscuro (así se conoce entre la ‘canallesca’ a los Gabinetes de prensa de la administración pública), me resultó muy interesante el análisis que realizaban los protagonistas del reportaje y me hizo revivir situaciones complejas en las que me hubiera encantado tener a mano algunas de las claves que apuntaban los entrevistados.

Pero no es éste el tema sobre el que iba a escribir. Decía que el domingo por la noche es mi momento de tele, lo que incluye ver el programa de turno y los anuncios de rigor entre zapeo y zapeo. Uno de los spots daba forma a una reflexión que compartí con unos amigos el viernes, sobre la paradoja de quienes van, con sus ideas y su forma de entender el mundo que les rodea, adelantados a su tiempo. Están llamados a tener un papel relevante en el progreso social, pero es justamente la cúpula de abanderados de este progreso, la que frena constantemente su labor.

Los visionarios están gafados. Tienen que lidiar con la incomprensión y las barreras de los ‘porque siempre se hizo así’ que, para mayor desgracia, suelen ser los que deciden si esa nueva forma de ver y de hacer es viable o no, en función de factores que poco o nada tienen que ver con el desarrollo y el bien común.

Otro enorme punto de desgaste para los visionarios es la propia lucha interna. Si nadie cree en ti, es difícil que puedas mantener tus convicciones. Unas convicciones que además, suelen ser inversamente proporcionales al crecimiento de tus ingresos. Y oye, lo de tener que escoger entre marca pija o marca blanca, pase, pero lo de quedarse sin comer es más complicado de conciliar con esas ideas peregrinas que a algunos se les ocurren…

Pero no desesperéis, visionarios del mundo. Dentro de unos cuantos años vuestras ideas serán reconocidas, aunque sea atribuyéndoselas a los mismos que en su día os dijeron: ‘No lo veo’. Pena que, para entonces, sea tarde.