In (paciencia)

impaciente

Mantengo una lucha diaria contra la impaciencia. Gestionar esa sensación de que las cosas que se supone ya deberían de haber ocurrido, no terminan de ocurrir, se lleva buena parte de mi energía y, en su lugar, queda un poso amargo, mezcla de escepticismo y desencanto: ¿madurez?

Por más tozuda que sea la realidad, resulta complicado asumir que los tiempos se marcan solos. No hay deseo ni fórmula aceleradora capaz de gobernar el momento en que las cosas suceden.

Supongo que no es más que otra de las mil paradojas que nos habitan: pretendemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor y, sin embargo, ponemos en manos ajenas lo que tiene que ver con la autogestión.

Es difícil desprenderse del mensaje propagandístico con que, a diario, actualizamos nuestros pensamientos. Cambia la forma, pero no el fondo: queremos resultados rápidos, queremos que ocurra algo para, en seguida, desear que ocurra otro algo.

Esa conquista fácil y brillante, para la que los otros parecen tener más habilidades que uno mismo, nunca llega.

Tal vez sea cuestión de escoger el camino largo, ese basado en principios como la constancia, la determinación o la generosidad. Pero, no sé, siempre he creído que hay algo de deshonesto es hacer creer a las personas que obrar, según lo que se supone que es correcto, te coloca automáticamente en el paraíso de la despreocupación y del ‘modo zen’. Los buenos tampoco las tienen todas consigo.

Creo que solo nos queda aprender a actuar y a esperar sin certezas. Las necesitamos porque siempre hemos vivido a su merced, pero ¿cómo se puede necesitar algo que no existe? Lo que realmente nos hace falta son unos buenos zapatos que nos ayuden a bailar con la frustración y la falta de control sobre el porvenir.

Quizá estemos cansados de tropezar, una y otra vez, con la realidad; por eso, conviene tomar conciencia de que los pasos están dentro, no fuera. Eso no nos devolverá las certezas, pero al menos dejaremos de sentirnos víctimas, le quitaremos el hacha al verdugo de la incertidumbre y conquistaremos, si no el paraíso, nuestra pequeña isla interior. 

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2 pensamientos en “In (paciencia)

  1. Como siempre un artículo genial Susana, una pasada leerte, y el tema me encanta porque el universo ha estado millones de años para llevarnos hasta donde estamos hoy y luego nuestra flamante nueva mente se cree que en segundos puede tener certezas, de hecho cree que si no las tiene se muere, y esa es la tragedia hoy en día, tratar de vivir en la certeza, armarse de herramientas para un mundo que no existe, cuando de las herramientas que nos deberíamos armar son las que nos permitan lidiar con lo único que existe, la más pura e increíble Incertidumbre!!!!, un beso Susana, gracias por hacerme sentir y permitirme liarme con este mensaje, me encanta, ni siquiera sé lo que he puesto ;0)

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