Foto finish

Foto finish

Una mañana te levantas, como tantas otras, te desperezas y buscas asilo en el café. Ese primer sorbo te sirve de transición entre el cálido y apacible estado en el que te mecían las sábanas y la crueldad de esos gritos a modo de alarma, que te han arrancado de sus brazos para llevarte a la vida consciente (o no, pero eso tú no lo sabes).

 

Ese mismo desconocimiento es el que aparta tu mente del frágil equilibrio en el que se desenvuelven las jornadas. Piensas que los ingredientes de lo cotidiano son inagotables, siempre están ahí, listos para matizar el alimento. Lo has saboreado tantas veces, que el regusto dulce, salado, ácido, picante, amargo… acompaña tus movimientos entre desayuno, comida y cena.

Revisas el plan, repartes las horas y nada te hace sospechar que la semana próxima, mañana, esta misma tarde o tan sólo en cinco minutos, alguno de esos puntos de luz se habrá apagado. La composición te parecerá la misma, pero poco a poco, tomarás conciencia de que cierto brillo, por insignificante que pareciera, ya no forma parte del cuadro.

Al principio, es una sensación, un pequeño trozo de hielo que se aloja en tus pensamientos. Luego, comienza a derretirse, extendiendo el frío, colándose por las rendijas de otras estancias. Te paras a observar y adviertes que el resultado es extraño; arroja una foto finish borrosa, sin corredores al límite cruzando la meta; muestra sólo el instante congelado de la vida que tenías hace una semana, esa mañana o cinco minutos antes. De haberlo sabido, te habrías arreglado para salir en ella.

Camino en fuga

Camino en fuga

Las baldosas amarillas han comenzado su rebelión. Ya no bastan los cuentos de niñas perdidas después del tornado; no sirven como argumento. Sueños de espantapájaros, leones cobardes, hombres de hojalata, un Totó despeluchado… No alimentan las ganas de permanecer fiel a un lugar por el que nunca pasa nadie.   
Cansadas de alumbrar los pasos que no llegan, han decidido buscar su propio camino. Es una fuga es urgente, caótica y desordenada. La necesidad de actuar no entiende de planes.

La noche es su pasaporte. Luego, al amanecer, todo se verá distinto. Quizá asalte la duda, algunas querrán volver atrás. Pero ya no será posible, saben que el trazado conocido ha dejado de existir. 

Anclajes

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