Autogiros

Foto finish TedxYouth Gijón. Foto de Yerai Menéndez

Foto finish TedxYouth Gijón 2014.  La foto es de Yeray Menéndez

La mente es caprichosa. Gestiona los tiempos, según la edad y el estado del ánima. Un minuto, a veces es eterno, mientras que venteañosnoesnada,y de pronto la vida pasa así, modo Gardel, a ritmo de tango y suspiros.

Pensaba escribir este post hace al menos tres semanas, pero supongo que no me di permiso. Y aunque luzca desfasado y noviembre ya no esté, quiero rendirle homenaje. El mes 11 -o 434, según se mire- vino cargadito de experiencias positivas, cierre de ciclos y cuadratura de círculos. Sigue leyendo

Cuidado con la perra

Cuidao con la perra…

Si vivís en Gijón, o habéis paseado alguna vez por su casco histórico, lo más probable es que conozcáis la placa de la foto. Yo la descubrí, como casi todas las cosas que me hacen reflexionar, por casualidad, como si fueran ellas las que vinieran a mí (y me encanta que así sea, da sentido a mis pasos). Había más letreros, sobre todo de sidrerías (otro gran atractivo del Gijón playu), pero éste fue el que me encontró. Al descifrarlo, además de asignarle una historia imaginaria a la perra y a su dueña –lo mismo estoy equivocada, pero en mis pensamientos, la dueña es una mujer y no me pienso contradecir, que para eso ya está el resto del mundo-, recaí en lo mucho que nos cuesta salirnos de lo preestablecido.

Nuestra manera de dirigir el pensamiento me recuerda al modo en que sometían nuestra caligrafía, cuando éramos niños: los renglones, que apenas ocupaban en espacio real un 20% de la hoja, eran la ley. Salirse de ellos, suponía arriesgarse al manotazo, a la llamada de atención, a las burlas del resto. No es que el trazo irregular conllevase graves consecuencias, pero era molesto. ¿Por qué? “Porque eso es así y punto”.

De niños, aprendemos que salirse de la pauta nos relega ante los demás, salvo que algún Excelentísimo Mediocre o un  Muy Señor Nuestro nos dé permiso para salirnos; entonces, seremos genios contemporáneos (si no, tendremos que esperar a llevar muertos algún tiempo para que nos reconozcan una intención en nuestra obra, que en el mejor de los casos, ni siquiera pretendíamos; qué se le va a hacer). Hasta la música, algo que asociamos a un pensamiento creativo, si se quiere, más libre, se escribe en papel pautado.

Supongo que el orden es necesario, pero se me hace imposible entender en qué momento decidimos imponer el absurdo, creérnoslo, hacerlo nuestro hasta el punto de tener que advertir a la manera del peligro, algo inofensivo o incluso beneficioso.

Bueno, la saliva engrasa la lengua, que además de lamer, también ladra y, a veces, hasta muerde. Eso siempre molesta.