Autogiros

Foto finish TedxYouth Gijón. Foto de Yerai Menéndez

Foto finish TedxYouth Gijón 2014.  La foto es de Yeray Menéndez

La mente es caprichosa. Gestiona los tiempos, según la edad y el estado del ánima. Un minuto, a veces es eterno, mientras que venteañosnoesnada,y de pronto la vida pasa así, modo Gardel, a ritmo de tango y suspiros.

Pensaba escribir este post hace al menos tres semanas, pero supongo que no me di permiso. Y aunque luzca desfasado y noviembre ya no esté, quiero rendirle homenaje. El mes 11 -o 434, según se mire- vino cargadito de experiencias positivas, cierre de ciclos y cuadratura de círculos. Sigue leyendo

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Te doy mi palabra

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‘La palabra marca la diferencia’. Esta fue una de las frases con las que Antonella Broglia, directora de los TdxMadrid concluía el jueves pasado su Masterclass en el programa de RTVE AlaskayCoronas.

Disfruté cada segundo de su intervención. Era como sentir que una desconocida muy cercana entraba en mi pensamiento y lo ponía en valor, prestándole su voz, hilando un discurso magnético sobre el poder conector y movilizador de la palabra.

Acostumbrada a leer o escuchar sobre fórmulas infalibles para captar y mantener la atención de cualquier audiencia, Broglia convirtió un acto tan sencillo y cotidiano como contar una historia en algo mágico. (Si tienes peques a tu alrededor, aprovéchate. No hay audiencia más exigente y te dan la oportunidad de practicar casi a diario).

Usando la anécdota del apuñalamiento que casi cuesta la vida a Martin Luther King a manos de una mujer negra, Antonella Broglia desgrana los aspectos recurrentes de un buen discurso. Lo hace fácil, sin caer en la simplicidad de los formulismos genéricos. Nos dice, en suma, que usemos aquello que nos mueve para compartirlo con aquellos que han venido a escucharnos.

No hay nada nuevo en esos elementos presentes en cualquier intervención exitosa:

  • Un buen arranque: el comienzo de tu historia tiene que retener el interés que durante los primeros minutos te regalan quienes escuchan. Clavarse en su atención, como el puñal que casi atraviesa la aorta de Luther King.
  • Proponer lugares comunes: una anécdota, una metáfora, una imagen que ponga en situación a quienes nos escuchan, algo que facilite la comprensión del mensaje. La radiografía que muestra que, por un milímetro, la hoja del cuchillo no atravesó la aorta del protagonista, es sustituida en su historia por un estornudo. “Si yo hubiera estornudado, habría muerto”.  Algo tan inofensivo como un estornudo marca la diferencia entre la vida y la muerte. Esa idea cala mucho más que cualquier informe médico o detalle técnico. 
  • Vulnerabilidad: mostrar nuestra debilidad nos hace humanos, nos acerca a los otros. Da igual cuánta fama o prestigio tengamos, todos estamos expuestos al sufrimiento, al dolor, a la vergüenza o los miedos… Dejémoslo entrever en nuestra presentación. Así generaremos empatía y una mayor receptividad ante lo que estamos contando. 
  • Repetición: Usemos esa anécdota para que prenda nuestro mensaje. Todos los hitos importantes en la labor por los derechos civiles que desarrolló Luther King, podían haberse ido al traste por un simple estornudo. “Si hubiera estornudado, no habría estado presente en…, ni en…, o en…”. 
  • Implicación: no se puede convencer a nadie de algo sobre lo que tú no estás absolutamente convencido. La pasión es contagiosa. Hablar sobre aquello que nos mueve es el mejor ingrediente para sembrar el cambio en los otros, llevarles a la acción.

Esta Masterclass de Antonella Broglia tenía como excusa el fenómeno social de los selfies. Se dice que una imagen vale más que mil palabras, pero, como la propia Antonella dice al final de su intervención:

“En esta época de repetición obsesiva de las imágenes es la palabra la que vuelve a dar especificidad a las historias, la que hace que cada historia sea diferente”.

No puedo estar más de acuerdo. Te doy mi palabra.